Sin dudas, lo mejor del Mundial: “Las Malvinas son Argentinas”

Terminó el mundial, y dejó varios puntos a la vista, muchos fueron debate, charla y piripipí en varios lugares comunes. Lo determinante de cada Mundial, es que logra unir al pueblo en una ola masiva desbordada de alegría y fraternidad. No hay diferencias, sólo reina la felicidad. El ánimo lo dice todo, viajar en transporte público es observar tristeza, agotamiento, desesperanza y angustia (entre tantas sensibilidades) siempre dentro del contexto nacional, que es un oximoron a la repentina alegría mundialista. La realidad nacional, tergiversada por los grandes emporios hegemónicos, es cruel y empobrecedora, tanto en el futuro de nuestro suelo como en el sembrado mental. Mientras se rifan recursos naturales, tierras y se vapulean leyes de protección ambiental, ecológicas y provinciales porque al Gobierno no le importa nada, pero nada, lo que se transparenta es una pérdida total de soberanía. El Estado no podrá más decidir sobre terreno extranjero vendido sólo para la implantación de bases de los ejércitos de EEUU, e instalación de centros de bases de datos de Inteligencia Artificial, donde destruye el ecosistema natural en la Patagonia. Otra pérdida de soberanía, más allá que el presidente endiose a Margaret Thatcher, cuando ella dio la indicación de derribar al General Belgrano, ahora circulan diversas flotas extranjeras en aguas argentinas. Es un saqueo, es un extractivismo de nuestras tierras, recursos y sociedad puestas a la sumisión y dominación por parte del Imperio, un Capitalismo que se inyecta en la vena latinoamericana, nos quieren colonizar con su mercantilizada vida llena de consumo vacío. Ese mismo vacío que sentíamos cuando nos enterábamos que había represión en los festejos en el Obelisco, se entiende que Black Macri no quiere una sociedad unida, ni feliz. El primo tiene grandes frases célebres en su haber como: “Los cajeros automáticos no son lugares para dormir”, o la más reciente “La Iglesia no tiene que alimentar a la gente en situación de calle”, entre líneas leemos “los quiere muertos”. El similar sistema represivo utilizado por Bullrich todos los miércoles en el Congreso frente a los jubilados, a la Nación le costó más de 2.000 millones de pesos durante el 2025. Mientras tanto se desfinancia la educación, salud y cultura, mueren industrias y Pymes, cae el empleo, aumentan constantemente los alimentos básicos e incrementan los servicios y transporte público, que se resumen en el aumento en gente en situación de calle e inseguridad, y todo esto se refleja en esas caras tristes anteriormente mencionadas. Por otro lado, el Gobierno impulsa la Ley de Libertad Educativa, que propone el homeschooling, la legalización de vochers, concejos de padres en las escuelas públicas, entre otras opciones de agudizar los problemas educativos argentinos. Ellos lo llaman “Formas alternativas de enseñanza” pero en realidad es una forma de crear la sumisión, ignorancia y conformismo banal en la sociedad, que lejos de la política la quieren. Más allá de todo este bajón, post mundialista y realidad nacional, en pleno suelo yankee, en el paraíso del capitalismo, o sea, dentro bien del sistema, la selección Argentina post triunfo contra Inglaterra eligieron sacar una bandera artesanal con el legado “Las Malvinas son Argentinas”, un pleno acto de soberanía entre tanta devastación y forestación mental. Un acto político dentro del circulo monográfico. Un Mundial plagado de restricciones, sin embargo a Irán no le dieron la Visa, se instalaron en México, y sus partidos eran en terreno estadounidense, claro, además de soportar miles de controles. No se puede hablar de política es el mensaje, como para el afuera el recado es “No hay que politizar”; sin embargo el acto de los jugadores de la selección fue política pura. Porque la vida es un acto político cotidiano, porque quieras o nó, cada política de Estado repercute en tu bolsillo y cuerpo. Sin dudas, el mejor mensaje fue la rebeldía de esa bandera simple, de ésa sábana blanca escrita y pintada a mano con el “Las Malvinas son Argentinas”. Pero la otra pregunta que recae es: cómo si el fútbol nos une, la política nos divide, cuando en el fondo todos queremos que a Todos nos vaya bien. @pepe_castro555

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